Y es así. Quien recuerde su infancia, podrá rememorar esos interminables llantenes a los que uno sometía a sus padres para que lo llevaran a ver el largometraje de comiquitas recién estrenado. Para los adultos era así como que un deber medio fastidioso. Una tarea más de ser padres, o tíos, o novio de chama con hermanit@ pequeñ@.
Hoy en día, somos MILLONES los adultos que nos acomodamos en las salas cada vez que sale una película animada. Y yo que tengo la suerte de no haberme reproducido aún voy sin ningún crío que cuidar. Todo por voluntad propia. Algo impensable de cualquier mayor de edad hace cincuenta años. Y no es sólo por los momentos para adultos en las comiquitas. Es porque uno puede encontrarse con joyas de la narrativa como Horton y El Mundo de Los Quién.
Basada, como muchas otras adaptaciones, en un libro infantil del Dr. Seuss, me senté en la butaca esperando un montón de situaciones tan absurdas como hilarantes, y la verdad los estudios Blue Sky no solo no me defraudaron, sino que se lucieron al sobrepasar la obra originaria en cuanto a la textura de un mundo de fantasía que uno consigue palpar con sentidos que no sabía que tenía. Desde las caricaturescas selvas hasta los suburbios de Villa Quién, todo es como un dulce, pero no empalagoso, postre para la vista.
Los villanos no se quedan cortos. Cangura puede tacharse de vil, pero parece ser una madre excesivamente preocupada por el bienestar de los hijos, y ¿quién no ha conocido viejas así? Y también está el representante de los matones a sueldo del mundo animal bajo las plumas de Vlad, el buitre. Como tal, se desvive por hacer que su reputación sea más grande incluso que su despensa.
La historia de heroísmo a la gringa que respalda todos estos elementos no es más que eso, es verdad. Claro, no perdamos de vista la realidad de que hablamos de un cuento escrito por el autor de Cómo el Grinch se Robó la Navidad. Los elementos de sufrimiento y redención que caracterizaron a la obra de Seuss están ahí. pero es tan sabroso volver a escuchar un cuento cuando te lo cuentan como es debido, que la experiencia alucinante resulta prácticamente inalterada.
Eso sí les digo: si después de ver Horton y El Mundo de Los Quién les da por escuchar vocecitas desde alguna clase de flor, necesitan ayuda profesional.
Mi puntuación: Cuatro estrellas y media de cinco.
Si te gustó Horton, puede que lo pases bien con El Grinch, El Gato y la saga de La Era del Hielo.
Desde que fui arrastrado a una sala de cine a ver la versión de Disney de Hércules, noté que algo estaba cambiando en la animación mainstream de la pantalla grande. Por supuesto, hay fórmulas que se siguen repitiendo constantemente, y si no fuera así no podría aspirarse a vender después los juguetes relacionados con la película, pero ahora, sabiendo que los padres también tienen derecho a pasar un buen rato cuando llevan a sus hijos al cine, los creadores se permiten ciertas "licencias", en formas tan sublimes que pasan inadvertidas a los ojos de los niños, y hacen las delicias de los mayores.
Muy bien; todos sabemos cuan difícil es dejar de mirar la retaguardia del sexo opuesto cuando nos topamos con ella, pero es más difícil aún hacerlo si justo al final de la espalda uno se encuentra con el típico tatuaje tribal que en lugar de desviar la atención la monopoliza. Creo que McQueen realmente estaba cautivado por el "parachoques" de Sally en
En cortos animados anteriores, Wallace había logrado acercarse a chicas, pero el dueño de Gromit nunca estuvo tan cerca de pegarla del techo como cuando recibió la invitación de Lady Tottington a su casa, en
De por sí cualquier película animada que ofrezca personajes vestidos en apretadas mallas ya es algo como para pensar, pero uno de los mejores momentos de Los Increíbles opaca eso. Bob Parr, alias Mister Increíble, sale de la casa con un atuendo adulto contemporáneo que le luce después de haber perdido varios kilos levantando vagones de tren, y su esposa Helen lo despide en la puerta. Al verlo alejarse, la mirada de Elastigirl baja unos cuantos centímetros y sus ojos se abren un poquito más de la cuenta, mientras sonríe pícaramente. ¿Qué estaría viendo nuestra superpoderosa ama de casa? No apuesten a que era el maletín de su marido, sino más bien la "maleta".
¡Este detalle me encantó, sobre todo porque los traductores adaptaron al español el cartelito de la caja del "May contain nuts" original! Nuevamente de
Las dos primeras películas de